518.000 millones de dólares: la mayor apuesta de Corea del Sur por los chips de inteligencia artificial
Samsung Electronics y SK Hynix han anunciado una inversión conjunta de 800 billones de wones —equivalentes a 518.000 millones de dólares— para construir nuevas fábricas de semiconductores en el suroeste de Corea del Sur. Es una de las mayores apuestas industriales de la historia del sector de los chips.
800 billones de wones y una geografía estratégica en el suroeste coreano
Las dos compañías levantarán sus nuevas instalaciones en la región suroeste del país, una zona que el gobierno surcoreano lleva años promoviendo como polo tecnológico alternativo a los grandes clústeres del área metropolitana de Seúl. La elección no es casual: el acceso a terrenos amplios, infraestructura energética y reservas de agua es determinante para este tipo de proyectos.
El presidente de SK Hynix advirtió públicamente que consolidar un clúster de fabricación de chips de esta escala no es inmediato. Su referencia fue concreta: el clúster anterior de la compañía tardó nueve años en estar plenamente operativo. Ese dato calibra las expectativas sobre cuándo comenzará a fluir la capacidad productiva adicional al mercado.
Samsung y SK Hynix no son actores secundarios en este sector. Entre las dos empresas producen aproximadamente dos tercios de los chips de memoria del mundo, una cuota de mercado que las convierte en proveedoras imprescindibles para prácticamente toda la industria tecnológica global.
Por qué la demanda de chips de memoria desborda la capacidad instalada actual
El detonante de esta inversión es la explosión de la demanda asociada a la inteligencia artificial. Los grandes modelos de lenguaje, los sistemas de visión artificial y los motores de recomendación que operan en tiempo real requieren cantidades masivas de memoria de alta velocidad para funcionar en los centros de datos.
El tipo de memoria más codiciado en este momento es el HBM, o High Bandwidth Memory, una arquitectura de chip apilado en la que SK Hynix lleva ventaja competitiva sobre sus rivales. Samsung, por su parte, compite en el segmento de memoria DRAM convencional y en la producción de chips lógicos a través de su división de fundición. Ambas tecnologías son esenciales para los servidores de IA.
La expansión de los centros de datos de empresas como los grandes proveedores de computación en la nube ha disparado los pedidos de estos componentes hasta niveles que las fábricas existentes no pueden absorber. La inversión anunciada responde directamente a esa brecha entre oferta y demanda proyectada para los próximos años.
Robots, vehículos autónomos y asistentes digitales: quién consume esos chips
La lista de aplicaciones que impulsan la demanda es larga y variada. Los robots industriales equipados con sistemas de visión e inferencia local necesitan chips de memoria rápida para procesar datos de sensores en tiempo real sin depender de conexiones a la nube. Un robot de almacén que clasifica paquetes a alta velocidad, por ejemplo, ejecuta modelos de reconocimiento de objetos directamente en el dispositivo, lo que exige memoria de baja latencia y alto ancho de banda.
Los vehículos autónomos añaden otra capa de demanda. Cada automóvil con capacidades de conducción asistida avanzada incorpora procesadores especializados que requieren memoria de alta velocidad para manejar los datos de cámaras, lidar y radar de forma simultánea. A medida que la flota global de estos vehículos crece, la demanda de chips se multiplica de forma proporcional.
Los asistentes digitales de nueva generación, tanto los que corren en dispositivos como los que operan desde la nube, también ejercen presión sobre la cadena de suministro. La tendencia hacia la inferencia en el propio dispositivo —on-device AI— traslada parte de la carga computacional desde los servidores hacia los teléfonos, auriculares y electrodomésticos inteligentes, lo que amplía aún más el mercado potencial para los chips de memoria.
El peso histórico de Samsung y SK Hynix en la cadena global de semiconductores
Samsung Electronics fue fundada en 1969 y tiene su sede en Suwon, Corea del Sur. Es la mayor empresa del país por capitalización bursátil y una de las pocas compañías del mundo capaz de diseñar, fabricar y vender chips de memoria, chips lógicos y dispositivos electrónicos de consumo bajo el mismo techo corporativo.
SK Hynix, fundada en 1983 bajo el nombre de Hyundai Electronics y con sede en Icheon, es el segundo mayor fabricante de chips de memoria del mundo por cuota de mercado, solo por detrás de Samsung. Su posición en el segmento HBM le ha dado una relevancia especial en el ciclo actual de inversión en inteligencia artificial, ya que sus chips apilados son los que alimentan, entre otros, los aceleradores de Nvidia.
La concentración de dos tercios de la producción mundial de memoria en dos empresas de un mismo país convierte a Corea del Sur en un nodo crítico de la cadena de suministro tecnológica global. Cualquier interrupción —por desastres naturales, conflictos geopolíticos o crisis energéticas— tendría consecuencias inmediatas en el precio y disponibilidad de electrónica en todo el mundo.
Nueve años para consolidar un clúster: el calendario real de la expansión
La advertencia del presidente de SK Hynix sobre los plazos merece atención. Construir una fábrica de chips —conocida en el sector como fab— no es comparable a levantar una planta de ensamblaje convencional. Requiere salas limpias de clase ultra-alta, sistemas de purificación de agua ultrapura, redes eléctricas con suministro ininterrumpido y equipos de litografía extremadamente ultravioleta que cuestan cientos de millones de euros por unidad.
A eso se suma la formación del capital humano. Los ingenieros especializados en procesos de fabricación de semiconductores tardan años en adquirir la experiencia necesaria para operar estas instalaciones con los niveles de rendimiento que el mercado exige. El clúster anterior de SK Hynix, tomado como referencia por su propio presidente, necesitó nueve años para alcanzar plena madurez operativa.
Esto significa que la capacidad productiva adicional derivada de esta inversión no llegará al mercado de forma inmediata. Los primeros volúmenes significativos podrían aparecer en un horizonte de tres a cinco años, dependiendo de la velocidad de construcción y de la curva de aprendizaje de cada instalación.
El impacto en el precio de la electrónica y en las empresas tecnológicas hispanohablantes
Para las empresas tecnológicas de España y América Latina, esta inversión tiene implicaciones directas aunque indirectas en el tiempo. Las compañías que desarrollan software de inteligencia artificial, plataformas de comercio electrónico o servicios de computación en la nube dependen de los precios de los chips de memoria para calcular sus costes de infraestructura.
Cuando la oferta de chips es escasa, los precios de los servidores y del alquiler de capacidad en la nube suben, y ese incremento se traslada a los presupuestos de tecnología de empresas medianas y pequeñas. Una mayor capacidad de producción global, si se materializa en los plazos previstos, debería moderar esa presión sobre los precios a medio plazo.
Para el consumidor final, el efecto es más difuso pero real. Los teléfonos inteligentes, los portátiles y los electrodomésticos conectados incorporan chips de memoria en sus componentes internos. Una cadena de suministro más holgada contribuye a estabilizar los precios de venta al público de estos dispositivos, aunque los márgenes de los fabricantes de equipos y los distribuidores filtran buena parte de ese beneficio antes de que llegue al comprador.
Samsung, SK Hynix y el calendario de las nuevas fábricas en el suroeste de Corea
La inversión de 518.000 millones de dólares se ejecutará de forma escalonada a lo largo de varios años. Las obras de preparación de terrenos y la construcción de infraestructuras básicas —suministro eléctrico, red de agua, vías de acceso— preceden a la instalación de los equipos de fabricación, que es la fase más costosa y técnicamente exigente.
El gobierno surcoreano ha respaldado políticamente este tipo de megaproyectos como parte de su estrategia nacional de semiconductores, que incluye incentivos fiscales y apoyo en la coordinación de infraestructuras públicas. Corea del Sur compite directamente con Taiwán, Japón y Estados Unidos por atraer y retener capacidad de fabricación de chips en su territorio.
Para las empresas y desarrolladores que hoy trabajan con herramientas de inteligencia artificial, el dato más relevante es este: la escasez de chips de memoria que ha encarecido el acceso a la computación de alto rendimiento durante los últimos dos años tiene una respuesta industrial en marcha.
Quiénes están detrás
La magnitud de esa respuesta —800 billones de wones repartidos entre los dos mayores fabricantes de memoria del mundo— indica que la industria espera que la demanda de IA siga creciendo de forma sostenida durante al menos una década.
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
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