Omar Yaghi, premio Nobel de Química y uno de los científicos de materiales más influyentes del mundo, abandona la Universidad de California en Berkeley para encabezar un nuevo instituto de inteligencia artificial aplicada a la ciencia de materiales en la Universidad Tsinghua de Pekín. El movimiento sacude el mapa del talento científico global en un momento de máxima tensión entre Washington y Pekín.
El Nobel que creció sin agua y acabó cosechando agua del desierto
Yaghi nació en Ammán, Jordania, hijo de refugiados palestinos. A los 15 años, su padre lo envió solo a Estados Unidos. Décadas más tarde, recogió el Premio Nobel de Química en Estocolmo, el reconocimiento más alto que puede recibir un científico en activo.
Su nombre está ligado a una de las innovaciones más tangibles de la química moderna: los marcos metal-orgánicos, conocidos por sus siglas en inglés como MOF. Son estructuras porosas que actúan como esponjas moleculares capaces de capturar gases, almacenar hidrógeno o extraer humedad del aire en condiciones extremas.
En 2018, un equipo de sus estudiantes probó un dispositivo basado en esta tecnología en el desierto de Mojave. El aparato producía casi tres tazas de agua potable al día sin electricidad de red, solo con la diferencia de temperatura entre el día y la noche. Ese prototipo está hoy a punto de llegar al mercado comercial.
Tsinghua le ofrece lo que Berkeley ya no podía garantizar
El nuevo instituto que Yaghi dirigirá en Tsinghua combina inteligencia artificial con el diseño de materiales avanzados. El objetivo es acelerar el descubrimiento de nuevos compuestos, un proceso que con métodos tradicionales puede tardar décadas y que los modelos de aprendizaje automático prometen comprimir en meses o incluso semanas.
Tsinghua es la universidad técnica más prestigiosa de China y figura sistemáticamente entre las diez primeras del mundo en ingeniería y ciencias aplicadas. Su capacidad de inversión en investigación básica y aplicada ha crecido de forma sostenida durante los últimos quince años, respaldada directamente por el gobierno chino como parte de su estrategia de liderazgo tecnológico.
Para Yaghi, el traslado no es solo un cambio de institución. Es una declaración sobre dónde están las condiciones para hacer ciencia de frontera en este momento.
Las políticas migratorias de EE.UU. que Yaghi señaló antes de partir
Antes de anunciar su marcha, Yaghi fue explícito. Las políticas migratorias actuales en Estados Unidos, declaró, “ponen en peligro” el sistema científico del país. No es una queja abstracta: los MOF y gran parte de los avances en materiales porosos de las últimas dos décadas se construyeron sobre el trabajo de estudiantes de doctorado y postdoctorales llegados de todo el mundo a laboratorios como el suyo en Berkeley.
La advertencia de Yaghi se produce en un contexto en el que visas de investigación han sido revocadas, procesos de renovación se han alargado meses y varios científicos extranjeros han optado por no renovar sus posiciones en universidades estadounidenses ante la incertidumbre administrativa. El caso de Yaghi convierte esa tendencia difusa en un titular concreto e irrefutable.
China, por su parte, escuchó. Y respondió con un proyecto entero.
IA aplicada a materiales: el campo donde Yaghi liderará desde Pekín
La intersección entre inteligencia artificial y ciencia de materiales es uno de los frentes más activos de la investigación aplicada global. Los modelos de aprendizaje profundo pueden explorar espacios de diseño molecular que ningún equipo humano podría recorrer manualmente, identificando combinaciones de elementos con propiedades específicas antes de sintetizar físicamente ningún compuesto.
Google DeepMind publicó en 2023 en la revista Nature un trabajo en el que su sistema GNoME identificó más de 2,2 millones de cristales estables potencialmente útiles, de los cuales 380.000 eran desconocidos hasta entonces. Ese resultado ilustra la escala del cambio que la IA introduce en la búsqueda de nuevos materiales.
Yaghi lleva años trabajando en la convergencia de sus MOF con herramientas computacionales. En Tsinghua tendrá recursos, estudiantes y una agenda institucional alineada con ese objetivo. El instituto que dirigirá no es un proyecto académico marginal: es una apuesta estratégica del sistema universitario chino por posicionarse en la vanguardia de la química computacional.
Berkeley pierde a uno de sus científicos más citados del mundo
La Universidad de California en Berkeley es una de las instituciones académicas con mayor densidad de premios Nobel en activo del planeta. Perder a Yaghi no es una baja menor. Su laboratorio en Berkeley había formado durante años a investigadores que hoy trabajan en universidades, empresas de tecnología climática y centros de investigación de Europa, Asia y América.
Los marcos metal-orgánicos que Yaghi desarrolló tienen aplicaciones directas en captura de dióxido de carbono, almacenamiento de hidrógeno para vehículos de pila de combustible y, como demostró el experimento en el Mojave, en la obtención de agua potable en zonas áridas. Son materiales con impacto potencial en tres de los grandes desafíos del siglo: el clima, la energía y el agua.
Que el inventor de esa familia de materiales decida trabajar desde Pekín y no desde Berkeley es un dato que las instituciones académicas y los responsables de política científica en Washington difícilmente podrán ignorar.
Un patrón que se repite en la ciencia de frontera
El caso de Yaghi no es el primero ni será el último. Durante los últimos años, China ha puesto en marcha programas sistemáticos de atracción de talento científico de primer nivel, con condiciones de financiación, infraestructura y autonomía investigadora que compiten directamente con las ofertas de las universidades del Grupo de los Diez o de la Ivy League.
El programa Mil Talentos, lanzado por el gobierno chino en 2008, fue uno de los primeros en articular esa estrategia de forma explícita. Desde entonces, la oferta se ha diversificado y sofisticado, con institutos temáticos, laboratorios conjuntos con la industria y cátedras dotadas con financiación plurianual garantizada.
Estados Unidos respondió con investigaciones sobre posibles conflictos de interés y con restricciones que, según sus críticos, han generado un clima de sospecha que desincentiva la colaboración internacional precisamente en los campos donde esa colaboración produce los mejores resultados.
El experimento del Mojave como símbolo de lo que está en juego
Vale la pena detenerse un momento en el dispositivo del desierto de Mojave. Tres tazas de agua potable al día puede sonar modesto. Pero el principio que lo sustenta, capturar la humedad atmosférica con materiales porosos sin fuente de energía externa, tiene implicaciones directas para comunidades en zonas áridas de África, Asia central y América Latina donde el acceso al agua potable sigue siendo un problema no resuelto.
Que esa tecnología esté a punto de llegar al mercado comercial es resultado de décadas de investigación básica financiada principalmente por instituciones públicas estadounidenses. Que su inventor principal haya decidido continuar su trabajo desde China plantea preguntas sobre dónde se producirán las siguientes generaciones de esa misma tecnología y bajo qué condiciones de acceso y propiedad intelectual.
No hay respuestas definitivas todavía. Pero la dirección del movimiento es clara.
Lo que el traslado de Yaghi a Tsinghua dice sobre la competencia científica global
El traslado de Omar Yaghi de Berkeley a Tsinghua es, ante todo, un hecho concreto con consecuencias concretas. Un laboratorio de referencia mundial en materiales porosos cambia de sede. Un instituto de IA aplicada a la química gana a su director más visible. Y una universidad pública estadounidense pierde a un Nobel en activo.
Más allá del caso individual, el movimiento confirma que la competencia por el talento científico de frontera ya no tiene un resultado predecible. Durante décadas, la ecuación era sencilla: los mejores investigadores del mundo querían trabajar en Estados Unidos. Esa ecuación ya no es automática, y el caso de Yaghi lo ilustra con una precisión que ningún informe estadístico podría igualar.
Si las condiciones que llevaron a Yaghi a tomar esta decisión, políticas migratorias restrictivas, incertidumbre institucional y una oferta competidora con recursos reales, se mantienen o se agravan, otros científicos en posición similar evaluarán sus opciones con la misma lógica. El talento va donde puede trabajar.
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
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