Apple demanda a OpenAI por el robo de secretos comerciales vinculados al proyecto de hardware de Jony Ive
Apple presentó el viernes una demanda judicial contra OpenAI acusándola de apropiarse de información confidencial mediante el reclutamiento activo de exempleados. La empresa de Cupertino alega que esos trabajadores se llevaron diseños de productos, datos internos y documentos técnicos protegidos antes de incorporarse a la compañía fundada por Sam Altman.
Chang Liu y la descarga de decenas de archivos de hardware antes de abandonar Apple
El caso más detallado en la demanda involucra a Chang Liu, un exempleado que, según Apple, aprovechó un fallo de seguridad para descargar decenas de archivos confidenciales relacionados con hardware justo antes de marcharse a trabajar para OpenAI.
La acusación no se limita a un acceso descuidado. Apple sostiene que OpenAI diseñó un proceso deliberado de captación orientado a extraer conocimiento propietario junto con los profesionales que lo poseían. Es decir, no contrató talento: contrató talento con sus secretos incorporados.
Este tipo de litigio, conocido en derecho anglosajón como misappropriation of trade secrets, está regulado en Estados Unidos por la Defend Trade Secrets Act de 2016, que permite reclamar daños federales cuando la sustracción cruza fronteras estatales o afecta al comercio interestatal.
Los 6.400 millones de dólares que OpenAI pagó por la startup de Jony Ive
El contexto financiero del litigio no es menor. OpenAI desembolsó 6.400 millones de dólares para adquirir la startup de hardware liderada por Jony Ive, el diseñador industrial que durante casi tres décadas definió la identidad visual y física de los productos de Apple: el iMac translúcido de 1998, el iPod, el iPhone original, el Apple Watch.
Ive abandonó Apple en 2019 para fundar su propia firma de diseño, LoveFrom. Su proyecto con OpenAI, concebido como un dispositivo de inteligencia artificial de consumo sin pantalla, representaba la apuesta más ambiciosa de la compañía por entrar en el mercado físico de los gadgets.
Si Apple logra que un juez prohíba a OpenAI utilizar la información supuestamente robada, ese proyecto podría quedar paralizado en su fase de desarrollo más crítica. No se trataría de una multa económica, sino de un bloqueo funcional sobre los cimientos técnicos del dispositivo.
De la alianza con ChatGPT en el iPhone al motor Gemini de Google en el nuevo Siri
La demanda llega después de un giro estratégico que ya había roto la relación comercial entre ambas empresas. En 2024, Apple y OpenAI firmaron un acuerdo de integración para incorporar ChatGPT como motor de lenguaje dentro de los sistemas operativos iOS, iPadOS y macOS, bajo la marca Apple Intelligence.
El acuerdo fue presentado en la Worldwide Developers Conference de junio de 2024 como una colaboración de primer nivel. Durante meses, ChatGPT funcionó como la capa de inteligencia artificial avanzada a la que Siri derivaba consultas complejas que no podía resolver por sí solo.
Sin embargo, cuando Apple presentó el nuevo Siri el mes pasado, el motor de inteligencia artificial que lo impulsa es Gemini, de Google, no ChatGPT. La ruptura entre Apple y OpenAI ya estaba consumada antes de que llegara la demanda judicial. El litigio no es la causa del distanciamiento: es su consecuencia más visible.
Apple no pide dinero: pide que un juez bloquee el uso de esa información
La estrategia legal de Apple es llamativa porque su objetivo principal no es la compensación económica. La empresa solicita una orden judicial que impida a OpenAI utilizar cualquier información obtenida de forma ilícita a través de sus exempleados.
Este tipo de medida cautelar, si prospera, tendría un efecto inmediato sobre el desarrollo del hardware de OpenAI. Los equipos de ingeniería no podrían apoyarse en documentación técnica, diseños o datos internos que Apple considera suyos, lo que obligaría a reconstruir partes del proyecto desde cero.
Es una táctica que Apple ya ha empleado con éxito en el pasado. En su histórico litigio contra Samsung, iniciado en 2011, la empresa obtuvo prohibiciones de venta sobre varios modelos de teléfonos antes de que los tribunales resolvieran el fondo del asunto. La herramienta procesal es la misma; el objetivo, también.
Una industria donde el talento lleva los secretos en la memoria
El caso Apple contra OpenAI refleja una tensión estructural del sector tecnológico: cuando el conocimiento más valioso reside en las personas, el fichaje de un ingeniero senior puede equivaler a una transferencia de propiedad intelectual.
En la industria de la inteligencia artificial, donde los ciclos de desarrollo son cortos y la competencia por talento especializado es feroz, esta dinámica se ha intensificado. Las empresas compiten por los mismos perfiles, formados muchas veces en los mismos laboratorios universitarios o en las mismas grandes tecnológicas.
OpenAI, fundada en 2015 como organización sin ánimo de lucro y transformada posteriormente en una estructura híbrida con fines de lucro limitados, ha crecido a una velocidad que ha exigido incorporar ingenieros con experiencia previa en Apple, Google, Meta y Microsoft. Ese crecimiento acelerado es, precisamente, lo que la demanda pone bajo escrutinio.
El momento más delicado para el proyecto de hardware de OpenAI
La adquisición de la startup de Jony Ive se anunció en mayo de 2025 y fue recibida como la señal más clara de que OpenAI quería dejar de ser exclusivamente una empresa de software y modelos de lenguaje para convertirse en un actor del hardware de consumo.
El dispositivo en desarrollo, descrito como un aparato personal de inteligencia artificial sin pantalla que el usuario llevaría encima, apunta directamente al espacio que Apple domina con el iPhone. La ironía es evidente: OpenAI contrató al diseñador más emblemático de Apple para construir un producto que compite con Apple.
La demanda llega en el momento en que ese proyecto transita de la fase conceptual a la ingeniería de producto real, cuando los secretos de fabricación, los diseños de circuitos y los procesos internos tienen mayor valor estratégico. Un bloqueo judicial ahora sería más costoso que uno interpuesto hace doce meses.
La posición de OpenAI ante la demanda de Apple
OpenAI no había emitido una respuesta pública detallada en el momento en que esta información fue procesada. La compañía, que gestiona modelos como GPT-4o y o3, y que en 2024 alcanzó una valoración de mercado superior a los 150.000 millones de dólares en su última ronda de financiación, afronta este litigio mientras negocia su transición hacia una estructura corporativa convencional.
Esa reestructuración, que implica convertir la entidad con fines de lucro en una corporación de beneficio público, está siendo revisada por el fiscal general de California. Añadir un litigio de alto perfil con Apple complica el calendario y la narrativa pública de una empresa que necesita proyectar estabilidad para atraer inversión institucional.
El impacto sobre el proyecto de Jony Ive y el calendario de OpenAI
La demanda de Apple coloca a Jony Ive en una posición incómoda. Su reputación se construyó durante décadas dentro de Apple, y ahora su proyecto más ambicioso desde que dejó la empresa está directamente en el centro de un litigio que su antiguo empleador ha iniciado contra su nuevo socio.
Si el tribunal accede a la medida cautelar solicitada por Apple, OpenAI tendría que demostrar que cada elemento técnico del dispositivo en desarrollo se originó de forma independiente, sin contaminación de información propietaria de Apple. Esa carga probatoria, en un proyecto que acaba de absorber a varios exempleados de la compañía de Cupertino, es extraordinariamente difícil de cumplir.
El litigio entre Apple y OpenAI no es solo un conflicto entre dos empresas: es la primera gran batalla judicial que enfrenta a los dos modelos de inteligencia artificial más influyentes del mercado de consumo, el integrado en el ecosistema cerrado de Apple y el que aspira a crear su propio hardware desde cero. Su resolución marcará precedentes sobre cómo se gestiona el talento y la propiedad intelectual en la industria que más dinero mueve en el mundo tecnológico actual.
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
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