Fachada de la bolsa de Nueva York con un patrón de red neuronal, salida a bolsa de OpenAI

OpenAI sale a bolsa: hasta un billón de dólares y debut en otoño

OpenAI ha presentado de forma confidencial su solicitud de salida a bolsa ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), en una operación que, según adelantó Reuters, apunta a una valoración de hasta un billón de dólares. La compañía detrás de ChatGPT abre así uno de los estrenos bursátiles más esperados de la historia tecnológica reciente.

Un folleto S-1 confidencial y una valoración de un billón de dólares

OpenAI registró su formulario S-1 confidencial ante la SEC los días 8 y 9 de junio de 2026, según Reuters y el medio especializado Crypto Briefing. El carácter confidencial del trámite significa que las cifras financieras detalladas —ingresos, costes y márgenes— no serán públicas hasta unas semanas antes del estreno en el parqué.

La valoración objetivo ronda el billón de dólares. Para situar la magnitud: en su última ronda de financiación, en marzo de 2026, la empresa fue valorada en torno a los 852.000 millones de dólares. El salto refleja la velocidad a la que el mercado está reescribiendo el precio de las compañías de inteligencia artificial.

Goldman Sachs y Morgan Stanley pilotan la colocación

Para coordinar la operación, OpenAI ha recurrido a Goldman Sachs y Morgan Stanley, con la participación adicional de Citigroup y JPMorgan Chase en el sindicato de aseguradores. La ventana temporal que maneja la compañía se extiende desde septiembre de 2026 hasta el último trimestre del año, un margen que le permite elegir el momento en función de las condiciones del mercado.

Una particularidad del plan es la reserva de una parte de la oferta para inversores minoristas. La lógica es transparente: millones de personas usan ChatGPT a diario, y la compañía quiere que ese vínculo de uso se traduzca también en propiedad accionarial.

De laboratorio sin ánimo de lucro a candidata al billón

La salida a bolsa cierra un círculo singular. OpenAI nació en 2015 como un laboratorio de investigación sin ánimo de lucro, pasó después a una estructura de “beneficio limitado” y lleva meses reordenándose hacia un modelo empresarial más convencional. La compañía ha dejado entrever, además, que podría mantener ciertas operaciones fuera del mercado incluso después de cotizar.

La prudencia tiene fundamento. Según las cifras adelantadas por Reuters y otros medios financieros —no por el folleto oficial, que sigue sellado—, OpenAI habría facturado en torno a 5.700 millones de dólares en el primer trimestre, con un objetivo anual cercano a los 30.000 millones, y arrastraría pérdidas próximas a los 14.000 millones para el conjunto del año. Es decir: crecimiento explosivo, pero todavía a costa de quemar caja.

Anthropic, SpaceX y la fiebre de salidas a bolsa

OpenAI no da el paso en solitario. Anthropic, su rival más directo en modelos fundacionales, presentó su propia solicitud de salida a bolsa aproximadamente una semana antes. Y la ola alcanza también a SpaceX, que acaba de protagonizar la mayor salida a bolsa de la historia antes de comprar Cursor por 60.000 millones de dólares.

El telón de fondo es político además de financiero. Esta misma semana, los consejeros delegados de OpenAI, Google DeepMind y Anthropic comparecieron junto a líderes mundiales en el G7, una señal de hasta qué punto el poder económico de la inteligencia artificial se ha vuelto inseparable del poder geopolítico.

Por qué el pequeño inversor todavía no puede comprar OpenAI

Mientras el folleto siga siendo confidencial, no hay precio cerrado, ni fecha definitiva, ni ventana de compra abierta para el público. Lo que sí hay es una intención clara y un calendario tentativo que arranca en otoño. El escenario más probable, si las condiciones del mercado acompañan, es un estreno entre septiembre y diciembre con una parte reservada a minoristas. El escenario contrario —un retraso a 2027— dependería de que la confianza inversora en la IA se enfríe. En cualquier caso, conviene leer la cifra con cabeza fría: una valoración de un billón de dólares descuenta un futuro extraordinario, y los números reales solo se conocerán cuando OpenAI decida levantar el secreto.

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