David Solomon advierte: los mercados en modo codicia por la IA

David Solomon advierte: los mercados en modo codicia por la IA

David Solomon, consejero delegado de Goldman Sachs, advirtió esta semana en Turín que los mercados bursátiles afrontarán una corrección en los próximos uno o dos años. La causa, según él: la euforia inversora en torno a la inteligencia artificial ha desconectado las valoraciones de los resultados reales.

Las palabras exactas de Solomon en Turín

Solomon no usó eufemismos. “La gente no se va a sentir bien”, dijo ante su audiencia en la ciudad italiana. La frase resume una posición incómoda para alguien cuya firma está directamente implicada en el negocio de la IA.

El CEO de Goldman Sachs identificó un patrón conocido: el capital fluye más rápido que los retornos verificables. Las empresas captan financiación a valoraciones elevadas antes de haber demostrado que sus modelos de negocio generan beneficios sostenibles.

La advertencia no llegó de un analista externo ni de un crítico tecnológico. Llegó del máximo responsable de uno de los bancos de inversión más influyentes del mundo, una entidad que asesora, financia y cotiza en los mismos mercados que ahora describe como sobrecalentados.

La burbuja puntocom como espejo incómodo

Solomon trazó una comparación directa con el ciclo puntocom de finales de los noventa. En aquel período, internet era una tecnología genuina y transformadora. También arruinó a millones de inversores que llegaron tarde al ciclo o apostaron por empresas que nunca alcanzaron rentabilidad.

El paralelismo que propone Solomon no cuestiona la utilidad de la inteligencia artificial. La tecnología, en su análisis, es real. El problema es la estructura del capital que la rodea: dinero que entra en masa hacia activos cuyo valor futuro no está garantizado para todos los participantes.

Su metáfora es precisa: es como apostar en una carrera donde solo dos o tres caballos llegan a meta, pero todos los tickets cuestan lo mismo. El mercado premia la categoría, no la ejecución diferencial de cada empresa dentro de ella.

Modo codicia: qué significa en términos de mercado

El término “modo codicia” que emplea Solomon tiene un correlato técnico en los índices de sentimiento de mercado. Cuando el capital entra de forma masiva en un sector impulsado por expectativas de ganancias futuras, las valoraciones se separan de los fundamentales actuales.

En el ciclo tecnológico actual, varios indicadores apuntan en esa dirección. Las empresas de semiconductores, infraestructura de nube y desarrollo de modelos de lenguaje han acumulado capitalizaciones bursátiles que descuentan años de crecimiento acelerado sin margen para decepciones.

El contenido original no aporta cifras específicas sobre niveles de valoración o porcentajes de corrección estimados. Solomon tampoco concretó la magnitud del ajuste, solo su horizonte temporal: entre uno y dos años.

Goldman Sachs en el negocio que advierte

Hay una tensión evidente en el mensaje de Solomon. Goldman Sachs no es un observador neutral del ecosistema de la IA. El banco participa activamente en la financiación, asesoramiento y colocación en bolsa de empresas tecnológicas vinculadas a este sector.

Que su propio CEO emita una advertencia pública sobre exceso de euforia en ese mismo mercado tiene un peso específico. O bien Solomon considera que el riesgo sistémico ya es suficientemente visible como para nombrarlo, o bien la advertencia forma parte de una gestión activa de expectativas ante clientes institucionales.

En cualquier caso, el mensaje desde Turín no es el de alguien ajeno al negocio. Es el de alguien que lo conoce desde dentro y elige usar la palabra corrección en voz alta.

Por qué los inversores minoristas son los más expuestos

La advertencia de Solomon tiene una dimensión práctica para quienes tienen ahorros en fondos tecnológicos o han incorporado posiciones en empresas de inteligencia artificial en los últimos meses. El ciclo puntocom que él mismo cita dejó una lección clara sobre distribución del daño.

En aquel período, los inversores institucionales y los fondos de capital riesgo que entraron en fases tempranas pudieron salir con ganancias antes del colapso. Los inversores minoristas que llegaron atraídos por la narrativa de transformación tecnológica absorbieron la mayor parte de las pérdidas cuando el ciclo se invirtió.

El patrón que describe Solomon sugiere que el mismo mecanismo podría repetirse. No todas las empresas que hoy cotizan con prima de inteligencia artificial sobrevivirán como negocios rentables. La selección será brutal y no será aleatoria: favorecerá a quienes tienen ventajas estructurales en datos, infraestructura o distribución.

El contexto que Goldman no puede ignorar

La posición de Solomon es también un reflejo de debates internos que llevan meses circulando en el sector financiero. Desde mediados de 2024, varios analistas de la propia Goldman Sachs publicaron informes que cuestionaban si el gasto en infraestructura de IA estaba generando retornos proporcionales para las empresas que lo ejecutaban.

Uno de esos informes, ampliamente citado en medios especializados, preguntaba directamente si los niveles de inversión en centros de datos y chips de alto rendimiento eran sostenibles dado el ritmo de monetización real de las aplicaciones de IA. La respuesta implícita era que la ecuación no cerraba para todos los actores del mercado.

Solomon, en Turín, ha llevado ese argumento interno a un foro público. El tono es más directo que el de los informes técnicos, pero la lógica es la misma: la IA generará valor, pero no para todos los que hoy están apostando por ella.

Lo que está en juego

Una corrección en el segmento tecnológico vinculado a la inteligencia artificial no sería un evento aislado. Los fondos indexados con alta exposición a tecnología, los planes de pensiones con posiciones en grandes capitalizadas del sector y los vehículos de inversión minorista que han incorporado temáticas de IA en sus carteras sentirían el impacto de forma directa.

Solomon no ha dado una fecha ni un porcentaje. Ha dado un horizonte de uno a dos años y una descripción del mecanismo: el dinero fluye más rápido que los resultados. Esa combinación, cuando se invierte, históricamente no produce caídas graduales sino ajustes abruptos concentrados en semanas.

La advertencia de uno de los banqueros más influyentes del mundo no garantiza que la corrección ocurra, ni en el momento ni con la intensidad que él insinúa. Pero sí establece que el riesgo es suficientemente concreto como para nombrarlo desde Turín, delante de inversores y medios internacionales, sin ambigüedad.

Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.

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