El papa León XIV publicó el 25 de mayo de 2026 una encíclica de 42.300 palabras sobre inteligencia artificial y trabajo. El documento, titulado Magnifica humanitas, exige regulación estatal sobre las empresas de IA y pide protección para los trabajadores desplazados por la automatización.
Un texto de 42.300 palabras dirigido a 1.400 millones de personas
La encíclica Magnifica humanitas no es una declaración de principios abstractos. Es un documento de posición política y económica que interpela directamente a gobiernos, empresas tecnológicas y organismos internacionales. Con 42.300 palabras, supera en extensión a muchos tratados académicos sobre regulación digital.
León XIV la presentó en el Vaticano el 25 de mayo de 2026. Entre los asistentes a la ceremonia estaba Christopher Olah, cofundador de Anthropic, una de las empresas más influyentes en el desarrollo de modelos de lenguaje avanzados. Su presencia no fue accidental: la Iglesia eligió a un referente técnico del sector para subrayar que el diálogo que propone es directo, no ceremonial.
El documento se dirige a una comunidad de 1.400 millones de católicos en todo el mundo. Pero su alcance pretende ir más allá de los creyentes: León XIV apela a legisladores y líderes empresariales de cualquier adscripción religiosa.
Tres exigencias concretas al poder político y tecnológico
La encíclica articula tres demandas principales. Primera: que los gobiernos regulen a las empresas que desarrollan inteligencia artificial, con marcos legales vinculantes y no solo recomendaciones voluntarias. Segunda: que los trabajadores desplazados por la automatización reciban formación activa y remunerada para reincorporarse al mercado laboral.
Tercera, y quizás la más específica en términos de política internacional: que ningún sistema autónomo pueda tomar decisiones de vida o muerte en un conflicto bélico sin supervisión humana directa. Esta posición conecta la encíclica con el debate activo en Naciones Unidas sobre armas letales autónomas, un expediente abierto desde hace más de una década sin resolución vinculante.
Las tres demandas tienen en común que no se quedan en el plano moral. Proponen mecanismos concretos de intervención institucional, lo que convierte a Magnifica humanitas en un documento de política pública tanto como en uno de doctrina religiosa.
La esclavitud como marco histórico para entender la economía digital
Uno de los pasajes más llamativos del documento es la petición de perdón de León XIV por el retraso histórico de la Iglesia en condenar la esclavitud. No es un gesto aislado: sirve como marco interpretativo para lo que viene a continuación.
El papa advierte que la economía digital puede generar «nuevas formas de esclavitud» para los trabajadores. La cita textual, según el contenido de la encíclica, establece un paralelismo deliberado entre la explotación histórica de personas esclavizadas y las condiciones laborales que pueden surgir de la automatización masiva sin regulación.
Esta conexión es teológicamente arriesgada y políticamente cargada. Equiparar la precariedad digital con la esclavitud puede leerse como hipérbole, pero también como una estrategia retórica para elevar la urgencia del debate. León XIV apuesta por la segunda lectura.
El contexto
El antecedente doctrinal más cercano es la encíclica Laudato Si de Francisco, publicada en 2015, que abordó la crisis climática con un lenguaje igualmente directo hacia el poder económico. Magnifica humanitas sigue esa misma tradición de intervención pontificia en debates de política global.
Christopher Olah en el Vaticano: qué significa esa presencia
La asistencia de Christopher Olah a la presentación merece análisis propio. Olah es cofundador de Anthropic, la empresa creadora del modelo Claude, y es conocido en el sector por su trabajo en interpretabilidad de redes neuronales, es decir, en entender qué ocurre dentro de los sistemas de IA cuando toman decisiones.
Que alguien con ese perfil técnico y ético esté presente en un acto pontificio indica que la Iglesia no buscó solo legitimidad mediática. Buscó interlocutores que trabajan activamente en los problemas que la encíclica describe: opacidad algorítmica, toma de decisiones autónoma, impacto laboral de los modelos de lenguaje.
Anthropic se ha posicionado públicamente como una empresa de IA centrada en la seguridad. Su presencia en el Vaticano no compromete a la empresa con las tesis de la encíclica, pero sí señala que existe un espacio de conversación entre las instituciones religiosas y una parte del sector tecnológico que no rechaza la regulación de entrada.
La pregunta que queda abierta es si esa conversación produce compromisos verificables o se queda en el plano simbólico.
El debate regulatorio global como contexto inmediato
Magnifica humanitas llega en un momento en que la regulación de la inteligencia artificial está activa en múltiples frentes. La Unión Europea aprobó el AI Act, que entró en aplicación gradual desde 2024. Estados Unidos avanza con órdenes ejecutivas y propuestas legislativas fragmentadas. China tiene su propio marco regulatorio para modelos generativos.
En este contexto, una encíclica papal no tiene fuerza legal. Pero las encíclicas han demostrado históricamente capacidad para influir en marcos normativos, especialmente en países de mayoría católica de América Latina, África subsahariana y Europa del sur, donde la doctrina social de la Iglesia tiene peso en el debate legislativo.
La encíclica Rerum Novarum de 1891 influyó en la legislación laboral de varios países durante décadas. Laudato Si de 2015 fue citada en negociaciones climáticas internacionales. León XIV apuesta a que Magnifica humanitas tenga un recorrido similar en el debate sobre IA.
Trabajo, automatización y el problema de la formación
La demanda de formación para trabajadores desplazados es la más directamente social del documento. La automatización por IA afecta ya a sectores como la atención al cliente, la traducción, la contabilidad básica, el análisis de datos y parte de la producción periodística. Los estudios del sector estiman que la presión sobre el empleo de cualificación media será sostenida durante la próxima década, aunque las proyecciones varían según la fuente y el método.
León XIV no cita cifras propias sobre desempleo tecnológico, lo cual es una limitación del documento en términos de política económica. Pero la exigencia de que la formación sea activa y financiada, y no solo una recomendación a los trabajadores individuales, conecta con propuestas de renta básica universal y fondos de transición laboral que circulan en organismos como la OIT y el Fondo Monetario Internacional.
La encíclica no detalla mecanismos de financiación ni plazos. Eso la expone a la crítica de que formula diagnósticos sin instrumentos. Pero ese es también el límite habitual de los documentos doctrinales: establecen principios, no presupuestos.
Lo que está en juego
Una encíclica papal sobre inteligencia artificial publicada en 2026 es, ante todo, un hecho político. León XIV ha decidido que la Iglesia no puede permanecer neutral en un debate que afecta directamente a las condiciones de vida de cientos de millones de personas, muchas de ellas en países donde la institución tiene influencia real sobre legisladores y opinión pública.
Las tres demandas concretas, regulación empresarial, formación laboral y prohibición de armas autónomas sin supervisión humana, son posiciones que ya defienden organizaciones civiles, académicos y parte del sector tecnológico. La encíclica no inventa el debate. Lo amplifica y le da una audiencia de 1.400 millones de personas como punto de partida.
Si Magnifica humanitas influye en legislaciones nacionales, en acuerdos internacionales sobre armas autónomas o en las políticas laborales de empresas tecnológicas es algo que no puede determinarse en el momento de su publicación. Lo que sí es verificable es que un actor institucional de primer orden global ha fijado posición con precisión inusual para un documento religioso.
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
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