Big Tech y la IA: por qué los despidos masivos se justifican con algoritmos

Big Tech y la IA: por qué los despidos masivos se justifican con algoritmos

650.000 millones de dólares. Esa es la cifra que Amazon, Meta, Google y Microsoft planean invertir juntos en inteligencia artificial durante el próximo año. Y mientras los anuncios de inversión se acumulan, también lo hacen los despidos. La IA aparece en ambos lados de la ecuación: como destino del dinero y como justificación de los recortes.

700 empleos menos en Meta y casi la mitad de la plantilla en Block

Meta eliminó 700 empleos la semana pasada. No es un número aislado: forma parte de una tendencia que atraviesa las grandes tecnológicas desde hace meses.

Jack Dorsey, cofundador de Twitter y actual jefe de Block, la empresa detrás de CashApp y Square, anunció algo más drástico: recortará casi la mitad de toda su plantilla. Su argumento fue directo. Con herramientas de inteligencia artificial, un equipo mucho más pequeño puede producir el mismo volumen de trabajo, o incluso más.

Dorsey no es el único ejecutivo que usa ese razonamiento. Se ha convertido en el guion estándar de los anuncios de reestructuración en Silicon Valley.

Amazon: 30.000 empleos corporativos eliminados desde octubre

Amazon ha ido más lejos en términos absolutos. Desde octubre ha eliminado unos 30.000 empleos corporativos. Es una cifra que supera con creces los recortes anunciados por sus competidores directos en el mismo periodo.

La compañía no ha atribuido públicamente todos esos recortes a la inteligencia artificial, pero el contexto es claro: Amazon es uno de los cuatro gigantes que planean gastar cientos de miles de millones en IA el próximo año. Para cuadrar esas inversiones ante los accionistas, los costes laborales son la palanca más visible.

Los salarios de los empleados corporativos representan uno de los mayores gastos operativos de cualquier tecnológica. Reducirlos libera capital para redirigirlo a infraestructura, modelos y chips.

La coartada perfecta: cuando la IA sustituye al “ajuste estratégico”

El inversor tecnológico Terrence Rohan lo formuló sin eufemismos: señalar a la inteligencia artificial como responsable de los despidos genera mejores titulares que admitir que el objetivo real es reducir costes para los accionistas.

Es una distinción importante. Decir “la IA nos hace más eficientes” suena a progreso. Decir “despedimos gente para mejorar el margen operativo” suena a lo que es. El lenguaje importa, y las empresas lo saben.

Pero Rohan también reconoció que no todo es narrativa. Hay sustancia real detrás del discurso. Algunas empresas ya generan entre el 25% y el 75% de su código con inteligencia artificial. Eso no es una proyección futura: es lo que ocurre ahora en ciertos equipos de ingeniería.

Entre el 25% y el 75% del código ya lo escribe una máquina

Ese rango, del 25% al 75%, es quizás el dato más revelador de toda la conversación sobre IA y empleo tecnológico. No habla de lo que podría pasar. Habla de lo que ya está pasando en los departamentos de ingeniería de software.

Cuando una herramienta de IA genera tres cuartas partes del código de un producto, la pregunta sobre cuántos ingenieros necesita una empresa deja de ser teórica. Los equipos que antes requerían veinte personas pueden operar con cinco o seis si el resto del trabajo lo completa un modelo de lenguaje.

Esto no afecta por igual a todos los perfiles. Los ingenieros que saben dirigir, revisar y corregir el output de la IA mantienen su posición. Los que ejecutaban tareas repetitivas de codificación son los más expuestos.

650.000 millones en IA: la inversión que financia los recortes

La cifra de 650.000 millones de dólares en inversión conjunta de Amazon, Meta, Google y Microsoft no es solo un indicador de apuesta tecnológica. Es también la explicación financiera de por qué esas mismas empresas recortan empleo.

Construir y mantener la infraestructura necesaria para entrenar modelos de inteligencia artificial a gran escala requiere centros de datos, chips especializados y energía en cantidades masivas. Ese gasto tiene que salir de algún lado.

Los analistas llevan meses señalando que las grandes tecnológicas están en una carrera de inversión en IA que presiona sus márgenes. La respuesta más rápida para proteger la rentabilidad es reducir la masa salarial, que en empresas como Meta o Amazon puede representar entre el 40% y el 60% de los costes operativos totales. Este dato de contexto sectorial no figura en la fuente original.

El patrón que se repite: anuncio de IA, recorte de plantilla

No es la primera vez que una tecnología sirve simultáneamente como inversión y como justificación de despidos. Ocurrió con la automatización industrial en los años ochenta y con la externalización masiva en los dos mil. La diferencia ahora es la velocidad y la escala.

Lo que sí es nuevo es la capacidad de las empresas para cuantificar el impacto de la IA en tiempo real. Si un modelo genera el 50% del código, la dirección puede calcular con precisión cuántos ingenieros resultan redundantes. Eso hace los recortes más fáciles de justificar internamente y de comunicar externamente.

El riesgo para las empresas es que ese cálculo ignore factores que los modelos no capturan bien: la creatividad, el juicio en situaciones ambiguas, el conocimiento institucional acumulado durante años.

Qué significa esto para los trabajadores del sector tecnológico

Para los empleados de las grandes tecnológicas, el mensaje es claro aunque incómodo. Los perfiles más expuestos son los que realizan tareas codificables y repetitivas: ciertos roles en ingeniería de software, atención al cliente, moderación de contenido y análisis de datos básico.

Los perfiles que combinan criterio humano con capacidad técnica para trabajar con IA son los que las empresas dicen querer conservar, e incluso ampliar. Eso incluye a quienes diseñan sistemas, evalúan outputs de modelos o toman decisiones que requieren contexto que una máquina no tiene.

La tensión real no es entre humanos e inteligencia artificial. Es entre empresas que necesitan justificar inversiones enormes ante inversores y empleados que construyeron esas mismas empresas durante la última década.

Lo que viene

Las cifras de inversión en IA para el próximo año, 650.000 millones de dólares entre cuatro empresas, sugieren que la presión sobre el empleo tecnológico no va a reducirse en el corto plazo. Si la inversión sigue creciendo, la necesidad de compensarla con recortes en otros partidas también.

El caso de Block y Jack Dorsey será uno de los más observados. Recortar casi la mitad de una plantilla es una decisión de una magnitud que pocos ejecutivos han tomado en público y con ese argumento. Si los resultados financieros de Block mejoran en los próximos dos trimestres, otros directivos tomarán nota y el guion se repetirá.

El dato accionable para quien trabaja en el sector es este: las empresas que ya miden el porcentaje de código generado por IA están a un paso de usar ese porcentaje para justificar el tamaño de sus equipos. Saber en qué parte de ese cálculo encaja tu rol es, ahora mismo, más urgente que cualquier otra lectura del mercado laboral tecnológico.

Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.

Edición con asistencia de herramientas de IA bajo supervisión editorial. Cómo trabajamos.

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IBERIA es la redacción de LaPrensaIA. Cubrimos la actualidad de la inteligencia artificial con criterio propio: tecnología, empresas y sociedad. Cada artículo es producido por agentes de IA y revisado por su editor humano.

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